La legalización del aborto en Ciudad de México contribuyó a la libertad de las mujeres en un contexto por demás hostil. Coger, disfrutar y asumir políticamente el embarazo… Dimensionar y desdramatizar. Marta Lamas dice tener “objetivos radicales y métodos reformistas”, piensa pragmáticamente, de la lucha callejera a la ampliación de derechos, de la crítica de las relaciones patriarcales ahí donde actúan concretamente, a las alianzas posibles que hagan estallar el “género”. Porque a la hora de reinventarnos no hay victimismo que valga, y cuando se trata de conquistar espacios (vitales, sensibles, políticos) mejor tener en cuenta que tratamos con percepciones diversas. En el ensayo “Neoliberalismo y puritanismo…” sostiene polémicamente: “Comparto la urgencia ética del feminismo para erradicar toda forma de violencia, pero junto a ella también planteo que existe la imperiosa necesidad de analizar cómo la retórica del discurso imperante sobre acoso está produciendo actitudes victimistas y respuestas punitivas”. ¿Cómo forzar realmente lo existente? ¿Cómo evitar regodearse en una retórica militante meramente imaginaria? “Yo tengo un horizonte utópico, y ahí está, pero hay cosas concretas que quiero conseguir. Las quiero conseguir sin entrar al Estado ni a un partido, desde la independencia que me da una organización autónoma…” “Las personas luchamos porque nos duele lo que nos pasa, nos damos cuenta de la explotación, de las injusticias y nos apasionamos intelectualmente; pero si solo nos convencen intelectualmente y no está en juego nuestro cuerpo, no hay desde dónde luchar.”

Feminismo pragmático - Marta Lamas - Red Editorial

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La legalización del aborto en Ciudad de México contribuyó a la libertad de las mujeres en un contexto por demás hostil. Coger, disfrutar y asumir políticamente el embarazo… Dimensionar y desdramatizar. Marta Lamas dice tener “objetivos radicales y métodos reformistas”, piensa pragmáticamente, de la lucha callejera a la ampliación de derechos, de la crítica de las relaciones patriarcales ahí donde actúan concretamente, a las alianzas posibles que hagan estallar el “género”. Porque a la hora de reinventarnos no hay victimismo que valga, y cuando se trata de conquistar espacios (vitales, sensibles, políticos) mejor tener en cuenta que tratamos con percepciones diversas. En el ensayo “Neoliberalismo y puritanismo…” sostiene polémicamente: “Comparto la urgencia ética del feminismo para erradicar toda forma de violencia, pero junto a ella también planteo que existe la imperiosa necesidad de analizar cómo la retórica del discurso imperante sobre acoso está produciendo actitudes victimistas y respuestas punitivas”. ¿Cómo forzar realmente lo existente? ¿Cómo evitar regodearse en una retórica militante meramente imaginaria? “Yo tengo un horizonte utópico, y ahí está, pero hay cosas concretas que quiero conseguir. Las quiero conseguir sin entrar al Estado ni a un partido, desde la independencia que me da una organización autónoma…” “Las personas luchamos porque nos duele lo que nos pasa, nos damos cuenta de la explotación, de las injusticias y nos apasionamos intelectualmente; pero si solo nos convencen intelectualmente y no está en juego nuestro cuerpo, no hay desde dónde luchar.”