La cultura de la India comparte la concepción de la existencia y del destino humano después de la muerte, según la cual el individuo se ve encadenado al ciclo de las infinitas reencarnaciones que se desarrolla en el plano de esta realidad contingente, dominio del sufrimiento y de la muerte. El ideal indio radica en liberarse de esa cadena de existencias, en escapar de los límites de la prisión que para él constituye esta realidad. Para poder liberarse y escapar pone su fe en lo Absoluto, desvinculado de esta realidad empírica, algo que los sentidos no pueden percibir ni la mente imaginar. La represión total y absoluta de los procesos mentales es la meta que propone el Yoga para conseguirlo. Esta represión constituye el trance. En ella tiene lugar el aislamiento del Espíritu frente a la Materia. Los medios para producir esta represión son: la estabilidad de la mente y el desapego que consiste en la eliminación del deseo y la aversión, en la actitud de indiferencia frente a todo. El individuo yóguico es un místico. Cree, en efecto, que en el trance se da una experiencia trascendente, que será, según la escuela filosófica o tendencia religiosa a la que pertenezca, el aislamiento del espíritu, la identificación del Atman con Brahman, la unión del alma con Dios.

Yoga y mísitca de la India - Fernando Tola y Carmen Dragonetti- Las cuarenta

$2.100,00
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La cultura de la India comparte la concepción de la existencia y del destino humano después de la muerte, según la cual el individuo se ve encadenado al ciclo de las infinitas reencarnaciones que se desarrolla en el plano de esta realidad contingente, dominio del sufrimiento y de la muerte. El ideal indio radica en liberarse de esa cadena de existencias, en escapar de los límites de la prisión que para él constituye esta realidad. Para poder liberarse y escapar pone su fe en lo Absoluto, desvinculado de esta realidad empírica, algo que los sentidos no pueden percibir ni la mente imaginar. La represión total y absoluta de los procesos mentales es la meta que propone el Yoga para conseguirlo. Esta represión constituye el trance. En ella tiene lugar el aislamiento del Espíritu frente a la Materia. Los medios para producir esta represión son: la estabilidad de la mente y el desapego que consiste en la eliminación del deseo y la aversión, en la actitud de indiferencia frente a todo. El individuo yóguico es un místico. Cree, en efecto, que en el trance se da una experiencia trascendente, que será, según la escuela filosófica o tendencia religiosa a la que pertenezca, el aislamiento del espíritu, la identificación del Atman con Brahman, la unión del alma con Dios.