Una de las formas superlativas de la cinefilia es el amor extremo por las películas que nos lleva a experiencias alucinatorias, a ampliar tanto a conciencia frente a las pantallas que se llega a diluir las fronteras que separan al cine del resto del mundo. Con su mirada generosa, Milagros Amondaray propone habitar las películas como si fuesen pasadizos íntimos dentro del mundo donde alojar sus conocimientos, su universo de referencias, sus deseos y hasta su propia biografía. Su cinefilia es aquella que empuja todo lo que se encuentra para que entre en una narrativa cinematográfica que pueda ser el mejor refugio para otras formas de vida amorosa. No se trata del amor romántico, se trata más bien del amour fou del surrealismo, una pasión insana que está evocada de alguna manera en la cita donde Anaïs Nin invita a abrirse a lo maravilloso, a esa intensidad, esa corriente que la autora encuentra cuando recorre las películas. La cinefilia de este libro no nos invita simplemente a leer las películas sino a vivirlas, a compartir una lucidez que nos enseña que la locura pasional que podemos sentir en el cine no es solo un espejismo fugaz. 
Diego Trerotola.

Que la corriente me arrastre - Cine queer para descubrir - Milagros Amondaray - Milena Caserola

$780,00
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Una de las formas superlativas de la cinefilia es el amor extremo por las películas que nos lleva a experiencias alucinatorias, a ampliar tanto a conciencia frente a las pantallas que se llega a diluir las fronteras que separan al cine del resto del mundo. Con su mirada generosa, Milagros Amondaray propone habitar las películas como si fuesen pasadizos íntimos dentro del mundo donde alojar sus conocimientos, su universo de referencias, sus deseos y hasta su propia biografía. Su cinefilia es aquella que empuja todo lo que se encuentra para que entre en una narrativa cinematográfica que pueda ser el mejor refugio para otras formas de vida amorosa. No se trata del amor romántico, se trata más bien del amour fou del surrealismo, una pasión insana que está evocada de alguna manera en la cita donde Anaïs Nin invita a abrirse a lo maravilloso, a esa intensidad, esa corriente que la autora encuentra cuando recorre las películas. La cinefilia de este libro no nos invita simplemente a leer las películas sino a vivirlas, a compartir una lucidez que nos enseña que la locura pasional que podemos sentir en el cine no es solo un espejismo fugaz. 
Diego Trerotola.