El filósofo ruso Mijaíl M. Bajtín no escribió ningún libro específico sobre el otro: las ideas que se refieren a la relación entre el yo y el otro, entre la conciencia propia y la de los demás, entre la palabra propia y la ajena, entre la cultura nacional y las extranjeras, aparecen de hecho en todos sus libros, desarrolladas en diferentes niveles conceptuales y exploradas desde di¬versas ópticas.

Tatiana Bubnova

Cualquier palabra, cualquier enunciado concreto encuentra el objeto al que está dirigido, siempre -por así decirlo- ya hablado, discutido, valorado, envuelto en una neblina o, por el con¬trario, iluminado por la luz de las palabras ajenas dichas al respecto. Este objeto aparece enredado e impregnado por los pensamientos y puntos de vis¬ta comunes, por las valoraciones y acentos ajenos. La palabra orientada a su objeto entra en este me¬dio dialógicamente agitado y tenso de las palabras, valoraciones y acentos ajenos, se inmiscuye en sus complejas interrelaciones, se funde con unas, toma como punto de partida a otras, se cruza con terce¬ras; y todo esto puede dar una forma esencial a la palabra, sedimentar en sus estratos semánticos, al hacer más compleja su expresión, al influir en toda su apariencia estilística.

Yo tambien soy - Mijaíl Bajtín - Godot

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El filósofo ruso Mijaíl M. Bajtín no escribió ningún libro específico sobre el otro: las ideas que se refieren a la relación entre el yo y el otro, entre la conciencia propia y la de los demás, entre la palabra propia y la ajena, entre la cultura nacional y las extranjeras, aparecen de hecho en todos sus libros, desarrolladas en diferentes niveles conceptuales y exploradas desde di¬versas ópticas.

Tatiana Bubnova

Cualquier palabra, cualquier enunciado concreto encuentra el objeto al que está dirigido, siempre -por así decirlo- ya hablado, discutido, valorado, envuelto en una neblina o, por el con¬trario, iluminado por la luz de las palabras ajenas dichas al respecto. Este objeto aparece enredado e impregnado por los pensamientos y puntos de vis¬ta comunes, por las valoraciones y acentos ajenos. La palabra orientada a su objeto entra en este me¬dio dialógicamente agitado y tenso de las palabras, valoraciones y acentos ajenos, se inmiscuye en sus complejas interrelaciones, se funde con unas, toma como punto de partida a otras, se cruza con terce¬ras; y todo esto puede dar una forma esencial a la palabra, sedimentar en sus estratos semánticos, al hacer más compleja su expresión, al influir en toda su apariencia estilística.